José Luis Valdivia, nuevo Vanguard Professional
Esta entrada fue publicada el 06/11/2015 por vanguardes.← Entrada anteriorEntrada siguiente →

José Luis Valdivia, nuevo Vanguard Professional

Conociendo a José Luis Valdivia, nuevo Vanguard Professional

Contentos de presentar un nuevo miembro en nuestro equipo de colaboradores.

Fotógrafo, cineasta, articulista y docente con una larga trayectoria profesional originario de Fuerteventura (Islas Canarias). Ha sido durante cinco años el fotógrafo oficial de Samyang en España. Official Fujifilm X-Photographer y Vanguard Professional.

Cursó estudios de Dirección y Producción de Cine y Televisión, antropología del cine, lenguaje y crítica visual.  Es formador de formadores. Combina la formación reglada a su continuo afán autodidacta de investigación. Sus imágenes y artículos se han visto en importantes revistas del sector.

Creador de la experiencia “La Mirada y el Fotógrafo”, bajo la cual viaja desde hace una década realizando talleres, conferencias, y diversas actividades fomentando la creatividad y pasión individuales de quienes se acercan a ellos permitiendole compartir cartel en eventos referentes junto a también reconocidos profesionales.

Socialmente sensible y reivindicativo, como cineasta afronta su tercer proyecto: “Diferentes”, un alegato en favor de las personas que padecen en el mundo algún tipo de discapacidad, expone su obra de forma itinerante desde 2013 y tras más de cinco años rodando el documental, éste verá la luz en 2016 junto a su primer libro de fotografía de temática ensayo: “Esencias”. También colabora con la ONG "No te olvidaré" que presta ayuda a Wukro en Etiopia en la misión del padre Ángel Olaran y también rueda un documental.

VALDIVIA RODANDO HOSPITAL DE WUKRO

 

A continuación José Luis nos cuenta...

¿Cuándo te enamoraste por primera vez de la fotografía?

Empecé amando el cine, queriendo contar historias, fantaseando en el patio de mi casa creando aventuras y personajes; pero no sabría decir un momento concreto en el que piensas eso. Simplemente te das cuenta un buen día que algo se ha inoculado en ti. Que tu sangre transporta una savia nueva. Me sucedió siendo un niño en el colegio, en Fuerteventura, que me atraían las artes: fotografía, teatro, pintura, literatura y, sobre todo, el cine, al que me dedico junto a la fotografía. Estando en el instituto, en mi primer año a principios de los 90, realicé un curso escolar de fotografía que cambiaría mi persona para siempre. En aquel momento, sin saberlo, de forma inconsciente, estaba decidiendo que eso sería lo que haría en un futuro; pero harían falta unos años para llegar de nuevo a cerrar el círculo, porque por el camino piensas y oyes que eso es solo un hobby: no una forma de ganarse la vida seriamente. Obviamente hay que oír siempre la llamada interior de cada uno.

EL FARO DE LA GALAXIA_low

El equipo imprescindible en tu mochila….

Ahora mismo hemos llegado a un punto donde he cerrado otro círculo: menos es más, y que tu creatividad e inquietudes no se vean frenadas. Por eso valoro muchísimo las nuevas cámaras de Fujifilm que uso: la X-T1 y la X-T10, que me permiten moverme con total libertad por esos lugares que visito sin ganas de regresarme al hotel o buscar donde sentarme porque mi espalda y cuerpo no puede más (a pesar de ser deportista toda mi vida el cuerpo se resiente).

Son pequeñas, muy ligeras y llenas de prestaciones, a la par que discretas y silenciosas. No echo de menos equipos pasados. Me acompañan lentes pequeñas e igual de ligeras siendo lo que equivale a 35mm el 14, 35 y 85mm, las tres focales que me resuelven cuanto deseo. ¡He recuperado el sabor de antaño! Llevo una mochila que me ha agilizado todo desde que la tengo: la Vanguard Quovio 44, donde van dos cuerpos de cámara Fuji, tres o cuatro lentes, varias baterías, tarjetas SD, los cargadores y el portátil Macbook Pro de 13 pulgadas. Si voy a grabar vídeo llevo otra pequeña cámara formidable: la Blackmagic Pocket Cinema Camera, con tres pequeñas lentes, sus baterías, y cargador. Y la unidad pequeña Zoom H6 de sonido para grabar con calidad profesional entrevistas o ambientes. Os mostraré con fotos o algún vídeo que toda esa pequeña productora se puede llevar y usar en cualquier parte del mundo. Sin ir más lejos, en Etiopía, con ese material se rodaron dos programas de la televisión asturiana en la Misión del Padre Ángel Olaran.

Cerrando el equipo un trípode que me encanta: el Vanguard Alta Pro 253 CT, con la rótula BBH-100, que hasta la llegada del nuevo VEO 235AB, es lo más pequeño y robusto que metía en la maleta. Quienes nos leen pensarán que alabo esto porque soy un fotógrafo de la firma, pero nada más lejos de la realidad: hablo bien de lo que hace que mi trabajo salga mejor.





RÍO DUERO Y NIÑOS (SORIA)
VOLCÁN DE LA ARENA (LA OLIVA-FUERTEVENTURA)

Fotografía, Cine y docencia, ¿cómo has llegado a combinar las tres disciplinas?

Fíjate que no lo veo como tres, sino como un todo. He dirigido teatro que luego he fotografiado y filmado, y escribo sobre todo en general. La cabeza me bulle al día muchas veces, y los mundos artísticos se entrecruzan y digo: “Esto le viene bien a la película; esto otro para el artículo, y aquello para el proyecto fotográfico que hago”. Todo desde una misma matriz interna.

Vivimos tiempos donde todo debe estar catalogado, clasificado por géneros, y obligamos incluso desde una etapa escolar a escoger “una” actividad o forma de afrontar el mundo y la vida. Un error que comprobé dando cursos pioneros de fotografía y crítica visual en aulas oficiales: somos un ser ávido de múltiples experiencias. Los adultos pierden interés por ciertas cosas que le motivaron, y trasladan eso a las nuevas generaciones. Fue ahí, precisamente, donde me di cuenta que como teórico y estudioso del fenómeno de la imagen en nuestros días, debía afrontarse una línea que motivase la creatividad y pasión de la gente a conocerse mejor a través de la fotografía; de su potencial. Traslado mis experiencias empíricas como fotógrafo a las aulas donde doy clase, que dista mucho de ser esta vorágine de querer dar talleres a cualquier precio, o escribir post que confunden al personal.

Desde niño, como dije antes, me enamoró cualquier cosa que alimentase mi inquietud artística, mi forma de querer expresarme y llegar a reflexionar sobre nuestra existencia. El cine, que amo profundamente y he escrito muchos artículos sobre él, es más costoso de realizar. Requiere más tiempo, preparación, y un mínimo de equipo humano y técnico para llevar a buen puerto una historia que nace con una persona escribiendo un guión en soledad. Los nuevos equipos y tecnología nos han abierto todo un mundo de posibilidades a cineastas independientes como yo, donde, trípodes como los vuestros, por ejemplo, ligeros, pequeños, con cabezales dedicados y bien construidos, te permiten irte a grabar a Polonia o Etiopía (como he hecho este año 2015, llevándolos en la maleta como si nada). Solucionando problemas que antaño eran un engorro. Apuesto por el cine documental como una extensión de la fotografía más social y reivindicativa. Es, y será, una plataforma estupenda para el fotógrafo que desea contar nuevas experiencias.

La fotografía me permite narrar sobre el terreno, en soledad, viviendo el momento en cualquier parte de mundo. Poder escribir un artículo sobre ello en un corto espacio de tiempo. La película requiere más mimo y presupuesto. La docencia la posibilidad de contar a otros tu propia experiencia y fomentar buenos hábitos.

VALDIVIA EN LAS MONTAÑAS DE WUKRO (ETIOPÍA)

ABUNE YEMATA DESDE MARIAM KORKOR (ETIOPÍA)

De las experiencias que has tenido como fotógrafo podrías decirnos cuál es la que más te ha hecho crecer profesional o personalmente.

Todas a lo largo de una trayectoria profesional aportan, no deben apartarse. Y cuantos viajes y proyectos he realizado ha sumado positivamente. Es un error obviar las malas experiencias, porque de esas nace la clave de futuros éxitos. Cuando oyes un “NO” en tu vida de gente sabia que debe escucharse y que lo hace para tu mejoría, lejos de sentir egos heridos, las personas deberían construir las paredes de un buen edificio de futuro. Hoy, como puede verse por doquier en cualquier red social, el personal espera ansioso un “me gusta” fácil, no una buena crítica que le haría crecer. De ese modo se fomenta la mediocridad. Se intoxica y confunde en forma y fondo. Pasa con las marcas: como toda la vida las de “siempre” han sido las mejores y más caras, las nuevas que apuestan por alternativas iguales o mejores a precios más contenidos, son denostadas. Eso se aprende caminando, no en una silla con el simplista “es que he leído”, o “me han dicho”.

De mis últimos viajes he aprendido y reflexionado lo siguiente: la gente va fotografiando como una apisonadora. Los lugares no importa, solo el “yo estuve allí” fugaz. Se ha instrumentalizado la fotografía y, en lugares como el Coliseo de Roma, solo pude ver en una ventana 47 palos de selfie… Tras esos momentos surrealistas donde el personal posa con un “yo” que no es real, para ser al mismo tiempo otro momento fugaz de una red social, abandonan los lugares sin saber nada de ellos. Sin admirarlos, distraídos por sí mismos y sus aparatos. Mientras, en África, en varios de los países que he estado, para muchos la fotografía es una molestia, y aprendes a contemplar con los ojos de ellos sin levantar la cámara. A darte un paseo con un lugareño y, tras terminar de hacerlo, decirte él: ¿Quieres hacerme una foto? Y sentir que te llevas algo mucho más grande que llegar a los lugares como elefantes en una cacharrería creyendo que tenemos “derecho” a todo. La fotografía es el arte de respetar al otro y cuanto le rodea. Tú eres el personaje invitado. Ellos te ofrecen la foto.

 

De los viajes que has tenido oportunidad de hacer, ¿cuál es tu destino preferido para hacer fotos?

Voy a barrer para nuestro país, porque creo que tenemos una extraña creencia en los últimos años de pensar que irte cuanto más lejos te otorgará mejores fotografías y experiencias. Para nada.

Estoy enamorado de las tierras de Soria. Sí, esas que parecen no existir para el resto. Será por mi naturaleza de majorero (así nos llaman a los de Fuerteventura), y criarme en otra tierra árida y de vida espartana, pero que albergaba belleza en cualquier rincón que se quiera mirar con los ojos ávidos de ello. Recalé en Soria hace más de cuatro años para dar talleres, y desde entonces, su luz, colores, quietud, gente, y paisaje, me dejaron noqueado. Siempre que voy no puedo evitar darme un paseo por el río Duero, que te conduce hasta San Saturio, lugar de un silencio especial. Oír el viento mecer los árboles, el discurrir del río, el sol regalar colores y matices, son sentimientos difíciles de explicar si no se ha vivido. Toda la provincia es un tesoro a descubrir, unos lugares donde al fotógrafo se le encoge el pecho por el regalo que se presenta antes sus ojos. Tanto es así, que el año que viene, a finales de mayo de 2016, inauguro el primer festival internacional de fotografía “Luces de Soria”, tras el anhelo y sueño de llevar una experiencia así a buen puerto. Decidí que debía ser en esa tierra, donde me dan mucho siempre que voy, con gente estupenda que se ha volcado con mi idea, y que ya es de todos. Será un festival diferente, como todo lo que pretendo en mi vida.

 

SAN SATURIO Y EL DUERO AL OTOÑO (SORIA)

MOLINO DE VILLAVERDE (FUERTEVENTURA)

Puedes dar algún consejo para los aspirantes a fotógrafos.

Voy a nombrar algo que digo en mis talleres, y que ocupa un capítulo en el libro que está por publicarse:

Un talento tirado en un sofá es un talento muerto. Por muy bueno que sea, por mucho potencial que se crea tener. Al talento hay que nutrirlo de varias cosas más: la pasión, que es una dama caprichosa, pero que si se sabe encauzar bien se siente uno con la fuerza para tirar adelante, porque la pasión son las ganas irrefrenables de lanzarse a por todas sin miedo a caerse. Pero falta un último baluarte: la voluntad de actuar. Si a la pasión y el talento no se les dice que hay que trabajar duro y mucho, éstas correrán a querer tirarse en el sofá. Se compadecerán entre ellos, para justificarse. Así que hay que tener pasión en lo que se hace, con la convicción de potenciar un talento o ilusión; con la certeza de trabajar de sol a sol. Y no solo lo aplico a la fotografía.

www.joseluisvaldivia.es (próximamente)

Facebook, Twitter, Instagram.

 

 

Un pensamiento en “José Luis Valdivia, nuevo Vanguard Professional”

  • Antonio C.

    Conocí a Valdivia en un reciente taller de Fujifilm y su discurso me pareció brutal. Hacía muchos años que no asistía a una ponencia tan buena. Pocos fotógrafos tienen la valentía hoy día de formar a la gente como él lo hace, y juzgar a su propio sector con tal contundencia. Posee el sabor de los grandes fotógrafos de antes, cuyo talento es el que habla. Mostró imágenes de premio con su trabajo de Etiopía. De esas que el resto nos preguntamos ¿cómo se hacen? La entrevista corrobora la pasión de un hombre comprometido con su labor. Impagable me parece lo que hizo en los colegios educando en fotografía, ojalá hubiesen muchos más como él. Gran fichaje de Vanguard al que seguimos con admiración. Saludos.

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